domingo, 18 de noviembre de 2007

Segunda parte

Los codazos de esa loca que apenas conocía me tenían harta. La noche estaba demasiado azul oscuro para quedarse, la gente demasiado alejada de la Tierra... el baile sofocado de borrosos cuerpos me aburría enormemente.
- "Vámonos por fa, voy a llegar tarde", le dije.
- "Sí...dale. Pero por que no te vas con él". Y atrajo a la fuerza a un adulto que se camuflaba en el cuerpo de un niño, con polera a rayas...amarillo y plomo, amarillo y plomo.

A pesar de que ya caminaba hacia la salida sabía que a mis espaldas, mi amiga lo miraba con los ojos bien abiertos; que me llevara -le decía-, que hiciera aquello que....

Al fin. En el auto, con el sujeto. Partimos, y me hinché completa del cielo que había retrocedido hasta las 7 de la tarde. Azul y rosado, azul y rosado. Esperaba alcanzar a llegar, para verlo aunque fuera unas horas.
- "Espera. Es para arriba, doblaste mal". Le dije, cuando tomo la línea equivocada al final de la calle.
- "Ah. Pero podemos bajar y luego ir hacia la cordillera de nuevo".
- "Tengo que llegar pronto para alcanzar a verlo. Él me está esperando". Dije preocupada.

Amarillo y azul, amarillo y azul a las 2 de la tarde. Y me puse a confiar en aquél desconocido poco a poco. Le conversaba mientras palpaba mi débil dentadura frente al espejo del co-piloto. Pero me quedé en silencio cuando, al forzarlo, me saqué un diente sin querer. Inmediatamente dejé de tocarlos, y me puse a mirar el espacio vacío que quedaba...sonreí...blanco y negro, blanco y negro. No se veía tan mal después de todo.
- "Acostumbrate. A gente como nosotros siempre nos pasan esas cosas". Me dijo el tipo, riendo.

Y seguíamos bajando. A las 10 de la mañana, a las 9,8,7,6,5,4,3...no iba a alcanzar, ¡lo supe desde el final!. Y en el blanco en blanco del cero me quedé en ese ahora...un poco resignada, mientras veía que de bajar tanto por las calles, ya habíamos llegado hasta mi casa. Mi acompañante estacionó el auto en Plaza Egaña y me acompañó de la mano hasta el comienzo, a pesar de que mi mente seguía pensando ...
"Azul y rosado, azul y rosado".